Diplomatura 2026 – 2º Clase

Con la clase “¿Camino a un nuevo orden mundial?” continuó el módulo de Geopolítica y Orden Mundial de la Diplomatura Universitaria en Formación Política para la Integración Regional Latinoamericana 2026.

La exposición estuvo a cargo de Carlos Raimundi, abogado, docente universitario, exdiputado nacional, exparlamentario del MERCOSUR y exembajador argentino ante la Organización de Estados Americanos (OEA), y contó nuevamente con la moderación del exembajador Eduardo Zuain.

Desde el comienzo, la jornada estuvo atravesada por una pregunta central: si el orden internacional que estructuró las últimas décadas se encuentra agotado, qué características puede asumir el nuevo sistema mundial que está emergiendo y qué lugar puede ocupar América Latina dentro de esa transformación.

Raimundi planteó que el mundo atraviesa un momento especialmente delicado: el orden surgido tras el final de la Guerra Fría muestra signos crecientes de agotamiento, mientras todavía no se consolidaron las reglas y equilibrios capaces de reemplazarlo. Con la disolución de la Unión Soviética, el capitalismo occidental encabezado por Estados Unidos presentó a la democracia liberal y la economía de mercado como los principios organizadores de un sistema que aspiraba a proyectarse globalmente.

Sin embargo, esa aparente unipolaridad no eliminó las desigualdades estructurales entre el Norte y el Sur Global. Raimundi señaló entre las principales transformaciones de las últimas décadas la creciente financiarización de las economías occidentales y la relocalización de importantes capacidades productivas hacia Asia. Mientras Estados Unidos profundizaba el peso de las finanzas, China combinó apertura económica, incorporación de inversiones y tecnologías extranjeras con una fuerte capacidad estatal de planificación.

La disputa contemporánea, sostuvo, no puede comprenderse únicamente como una competencia entre Estados. También expresa una controversia entre diferentes modelos de gobernanza, distintas formas de organizar la relación entre Estado, economía, tecnología y sociedad. El crecimiento de China y de otros centros de poder está modificando progresivamente una estructura internacional que durante décadas estuvo dominada por las potencias occidentales.

La tecnología ocupa un lugar decisivo dentro de esa transformación. La inteligencia artificial, las telecomunicaciones y las nuevas tecnologías digitales constituyen un terreno central de competencia, pero Raimundi remarcó que esa disputa conserva una base profundamente material: la inteligencia artificial necesita energía, cobre, litio, minerales críticos, agua, infraestructura física y redes de comunicaciones. La competencia tecnológica está, por lo tanto, estrechamente vinculada con el control de territorios, recursos naturales, cadenas de suministro e infraestructuras estratégicas.

La emergencia de nuevos centros de poder fue presentada como parte de una transición hacia una posible multipolaridad. China, Rusia, India, Turquía, Irán y otras potencias expresan trayectorias históricas y culturales diferentes de las occidentales. Para Raimundi, un orden verdaderamente multipolar debería reconocer esa diversidad sin pretender imponer un único modelo político, económico o cultural.

Esto no supone trasladar automáticamente esas experiencias a la Argentina ni reemplazar una subordinación por otra. El desafío pasa por recuperar capacidad de decisión propia y construir relaciones internacionales que permitan diversificar vínculos sin renunciar a la autonomía.

Eduardo Zuain sintetizó tres dimensiones fundamentales de este escenario: la disputa por los recursos naturales, la competencia por el liderazgo tecnológico y la aparición de un sistema internacional con múltiples centros de poder. A partir de allí planteó la pregunta que orientó la segunda parte de la clase: dónde debe ubicarse América Latina frente a esa transición y qué estrategia debería adoptar la Argentina.

Raimundi sostuvo que la región tiene frente a sí una oportunidad, pero que aprovecharla exige construir una lectura propia del escenario internacional. En un mundo atravesado por la competencia entre grandes potencias, América Latina necesita evitar alineamientos automáticos y reconstruir mecanismos de integración capaces de transformar sus recursos, mercados y capacidades productivas en instrumentos de poder y negociación.

En ese marco formuló una fuerte crítica a la política exterior del gobierno de Javier Milei. Cuestionó especialmente la decisión argentina de no incorporarse a los BRICS y el alineamiento privilegiado con Estados Unidos e Israel, así como el deterioro de las relaciones con distintos gobiernos latinoamericanos. Para Raimundi, ese rumbo reduce los márgenes de autonomía argentina y debilita la integración regional precisamente cuando la fragmentación disminuye la capacidad de negociación de nuestros países.

Frente a este escenario, planteó la necesidad de recuperar una política exterior soberana e integrada regionalmente, reconstruir los vínculos latinoamericanos y diversificar las relaciones internacionales a partir de los intereses nacionales. La autonomía, en este sentido, no fue presentada como aislamiento, sino como capacidad para relacionarse con diferentes actores sin quedar subordinados a ninguno.

La discusión volvió así sobre un eje fundamental para la Diplomatura: la política internacional no constituye una dimensión separada de la política nacional. Las decisiones sobre alianzas, tecnología, energía, recursos naturales, comercio o financiamiento repercuten directamente sobre las posibilidades de desarrollo de la Argentina. En esa línea, Raimundi recuperó una idea central del pensamiento de Juan Domingo Perón: la política internacional constituye una dimensión decisiva de la conducción política.

La transición hacia un nuevo orden mundial no garantiza por sí misma mayores niveles de autonomía. Para que la multipolaridad represente una oportunidad, la Argentina y América Latina deberán reconstruir sus vínculos regionales, fortalecer sus capacidades soberanas y definir con claridad cuáles son los intereses que pretenden defender en un escenario global cada vez más disputado.

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Diplomatura 2026 – 1º Clase

Con la clase “La larga década de crisis de la integración latinoamericana. La urgencia de una nueva visión para la política exterior hacia la región”, comenzó el primer módulo de la Diplomatura Universitaria en Formación Política para la Integración Regional Latinoamericana 2026, dedicado a Geopolítica y Orden Mundial.

La exposición estuvo a cargo del Mg. Santiago Lombardi Bouza, diplomático de carrera, docente e investigador, y fue moderada por el ex-embajador Eduardo Zuain, quien abrió la jornada destacando que la integración constituye una condición fundamental para fortalecer la inserción internacional argentina. Frente a un escenario global atravesado por crecientes disputas de poder, sostuvo que la Argentina incrementa su capacidad de negociación cuando actúa junto a mecanismos regionales como el MERCOSUR o la CELAC y planteó la necesidad de avanzar desde la integración entre Estados hacia una verdadera integración entre los pueblos.

Lombardi Bouza propuso como punto de partida realizar un balance de la experiencia regional de las últimas décadas. Uno de los ejemplos centrales fue la pandemia de COVID-19, que dejó expuestas las consecuencias concretas de la desarticulación sudamericana. Mientras otras subregiones de América Latina y el Caribe desarrollaron mecanismos de coordinación, compras conjuntas y movilización de recursos, América del Sur atravesó la emergencia con una marcada fragmentación política e institucional.

La pandemia permitió mostrar que la integración regional constituye mucho más que una discusión diplomática. La posibilidad de negociar conjuntamente medicamentos o vacunas, coordinar políticas sanitarias o desarrollar capacidades regionales habría permitido ampliar el poder de negociación de los países y reducir costos. En ese sentido, Lombardi señaló los costos de oportunidad de la desintegración y llamó a vincular las grandes discusiones de política exterior con sus consecuencias sobre la vida cotidiana de las sociedades.

La exposición situó esta crisis regional dentro de una transformación más amplia del sistema internacional. El proceso de globalización característico de las décadas anteriores atraviesa una etapa de fragmentación en la que los Estados recuperan capacidad de intervención sobre sectores considerados estratégicos. Cadenas de suministros, medicamentos, semiconductores, energía, minerales críticos y capacidades industriales comenzaron a ser evaluados desde criterios de seguridad y autonomía además de los tradicionales parámetros de eficiencia económica.

Al mismo tiempo, la crisis del multilateralismo y el creciente carácter transaccional de las relaciones internacionales modificaron las condiciones en las que deben actuar los países del Sur Global. Lombardi recordó que, pese a sus desigualdades históricas, las reglas multilaterales y el derecho internacional siguen constituyendo instrumentos fundamentales para aquellos Estados que carecen de las capacidades materiales de las grandes potencias.

En ese contexto apareció uno de los interrogantes centrales de la jornada: qué significa la multipolaridad para América Latina. Si durante años la emergencia de distintos polos de poder fue concebida como una oportunidad para ampliar los márgenes de autonomía, el escenario contemporáneo obliga a introducir nuevos matices. La consolidación de áreas de influencia y la creciente competencia entre grandes potencias también pueden reducir los márgenes de maniobra de los países latinoamericanos si la región enfrenta esas transformaciones de manera fragmentada.

Por esta razón, Lombardi sostuvo que la política exterior argentina necesita identificar con precisión sus vulnerabilidades y desarrollar estrategias para administrarlas. Los recursos naturales, el espacio marítimo, las telecomunicaciones, los datos, la infraestructura y la soberanía tecnológica forman parte de una agenda internacional que exige mayor planificación estratégica y capacidad de coordinación regional.

La segunda parte de la clase estuvo concentrada en las bases materiales que podrían sostener una nueva etapa de integración sudamericana. Tanto Lombardi como Zuain recuperaron los avances políticos alcanzados durante los primeros años del siglo XXI y el valor que tuvieron experiencias como la UNASUR para construir herramientas propias de concertación y resolución de conflictos. Sin embargo, también señalaron las limitaciones de un proceso cuya institucionalidad resultó demasiado vulnerable frente a los cambios de orientación política de los gobiernos.

La experiencia de aquellos años dejó así una enseñanza central: la afinidad política puede impulsar la integración, pero difícilmente pueda garantizar por sí sola su permanencia. Para construir mecanismos más resistentes resulta indispensable desarrollar intereses concretos, entramados productivos e interdependencias que vinculen de manera duradera a las sociedades y sus economías.

El vínculo entre Argentina y Brasil ocupó un lugar destacado en esta discusión. La integración automotriz constituyó históricamente uno de los principales ejemplos de cómo el comercio administrado puede producir cadenas de proveedores, empleo calificado y especialización productiva entre ambos países. Sin embargo, las transformaciones tecnológicas obligan actualmente a pensar una nueva generación de acuerdos.

La expansión de la electromovilidad fue presentada como un caso emblemático. La Argentina posee recursos estratégicos como el litio y capacidad para abastecer de energía a la industria brasileña, mientras Brasil representa una de las principales plataformas industriales de la región. Articular esas capacidades podría permitir una participación sudamericana más competitiva en las nuevas cadenas globales de producción. De lo contrario, la región corre el riesgo de observar desde afuera la transformación de una industria que durante décadas resultó fundamental para su estructura productiva.

La infraestructura regional apareció como otro de los desafíos pendientes. Corredores bioceánicos, conexiones con los puertos del Pacífico, integración energética y reducción de costos logísticos adquieren una importancia creciente en un mundo donde las principales rutas comerciales también están atravesadas por conflictos geopolíticos. Pero cualquier estrategia de infraestructura, advirtió Lombardi, conduce necesariamente a una pregunta decisiva: cómo se financia la integración, quién la financia y bajo qué prioridades.

La cuestión de las Islas Malvinas y el Atlántico Sur permitió incorporar otra dimensión estratégica del regionalismo. Lombardi sostuvo que la recuperación del respaldo efectivo de los países sudamericanos constituye una herramienta indispensable para fortalecer la posición argentina frente al Reino Unido. La explotación de hidrocarburos, los recursos marítimos, la proyección antártica y el soporte logístico a la presencia británica muestran que Malvinas debe ser comprendida dentro de una disputa geopolítica mucho más amplia. Volver a convertir la defensa de la soberanía argentina en una causa sudamericana fue planteado como una prioridad para una futura política exterior.

Durante el intercambio con las y los participantes también se abordaron la protección regional de los bienes naturales, el desarrollo minero, la preservación ambiental y las relaciones entre Argentina y Brasil. Allí volvió a aparecer una idea que atravesó toda la jornada: reconstruir la integración exige superar tanto la mera retórica como la expectativa de reproducir exactamente las experiencias del pasado.

Lombardi propuso concentrarse en objetivos programáticos concretos y alcanzables capaces de demostrar a las sociedades que la integración puede mejorar efectivamente sus condiciones de vida. Energía, fertilizantes, minerales críticos, electromovilidad, infraestructura y cadenas productivas pueden constituirse en proyectos capaces de volver a generar intereses compartidos entre los países de la región.

Al cerrar la jornada, Eduardo Zuain sintetizó uno de los principales desafíos que dejó planteada la primera clase de la Diplomatura: frente a las transformaciones experimentadas por América Latina y por el sistema internacional durante la última década, “el verbo no es restaurar, sino crear”.

Pensar una nueva política exterior hacia la región implica entonces recuperar las mejores experiencias de integración del pasado y, al mismo tiempo, reconocer que el escenario internacional, las estructuras productivas y las relaciones de poder han cambiado. El desafío consiste en construir una integración capaz de asentarse sobre intereses materiales compartidos, fortalecer la autonomía regional y volver a convertir a América del Sur en un espacio desde el cual nuestros países puedan proyectarse conjuntamente hacia el mundo.

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🎓 ¡Lanzamos la Diplomatura Universitaria en Formación Política para la Integración Regional Latinoamericana 2026!

El pasado martes 4 de agosto dimos inicio a una nueva edición de la Diplomatura en Formación Política para la Integración Regional Latinoamericana en la Universidad Nacional de Lanús (UNLa). La clase inaugural estuvo a cargo de la Dr. Dora Barrancos, quien analizó el avance de las extremas derechas, la crisis de la democracia y los desafíos para la defensa de los derechos y la justicia social.

La actividad marcó el comienzo de un nuevo ciclo educativo que busca contribuir a la formación política y al debate estratégico sobre los principales desafíos que atraviesan la Argentina, América Latina y el sistema internacional.

La bienvenida institucional estuvo a cargo de la vicerrectora de la UNLa, Georgina Hernández, quien reafirmó el compromiso de la Universidad con la construcción colectiva de conocimiento y señaló la necesidad de generar espacios para “pensar, estar juntos, pelear, discutir e instalar otro discurso” frente a un escenario político y social que definió como impensable algunos años atrás.

El panel de apertura estuvo integrado también por Carlos Minucci, secretario general de la Asociación del Personal Superior de Empresas de Energía (APSEE); Carlos López López, presidente de OPEIR; y la Lic. Carla Micele, directora del Departamento de Planificación y Políticas Públicas de la UNLa. Las distintas intervenciones coincidieron en señalar a la formación política como una herramienta indispensable para comprender las transformaciones contemporáneas y construir alternativas capaces de intervenir sobre ellas.

En representación de OPEIR, Carlos López López presentó los principales ejes de la Diplomatura para este primer cuatrimestre: Política Internacional, Economía Política, Defensa y Soberanía y, hacia el cierre del ciclo, incorporará especialmente la dimensión de la Gestión Pública. En ese sentido, sostuvo que la formación política debe permitir no sólo comprender la realidad, sino también prepararse para construir políticas públicas capaces de transformarla.

La conferencia central estuvo a cargo de Dora Barrancos, doctora en Historia, socióloga, investigadora y referente del movimiento feminista, quien desarrolló la clase “La democracia desafiada. Retroceso de derechos en la coyuntura de la extrema derecha”. A lo largo de su exposición analizó las raíces históricas y las características contemporáneas de las extremas derechas, vinculando su expansión con las transformaciones experimentadas por el capitalismo, la creciente concentración económica, los cambios en el mundo del trabajo y las modificaciones en las subjetividades políticas.

Barrancos planteó que las nuevas derechas exceden las categorías tradicionales del neoliberalismo. Su cuestionamiento a la ciencia, el negacionismo climático, la ofensiva contra los feminismos, los derechos sociales y las diversidades, así como su creciente autoritarismo, configuran para la investigadora un fenómeno que desafía los fundamentos mismos de la democracia contemporánea.

Uno de los ejes centrales de su intervención fue la relación entre democracia, comunidad y justicia social. Frente a las concepciones que presentan al individuo como una entidad aislada de la sociedad, Barrancos recordó que la propia condición humana se construye necesariamente junto a otros. “Somos individuos porque somos malla social inexorable”, afirmó, para concluir que la justicia social constituye el fundamento indispensable para la vigencia efectiva de los derechos humanos.

La exposición dio lugar posteriormente a un intercambio con las y los asistentes sobre las nuevas formas de precarización laboral, el impacto de las tecnologías de comunicación sobre las subjetividades, el papel de las juventudes y la necesidad de reconstruir sentidos colectivos frente al avance de discursos individualistas. Barrancos convocó especialmente a evitar la resignación y recuperar la capacidad de construir nuevas experiencias políticas y sociales: “No les vamos a regalar ni un día de tristeza. Siempre nuestra vocación va a ser con alegría y con firme convicción”.

El cierre estuvo a cargo de Alejandra Di Franco, en representación de la Subsecretaría de Relaciones Internacionales e Interjurisdiccionales de la Provincia de Buenos Aires y de la Escuela de Gobierno provincial. Di Franco destacó el valor de generar espacios para escuchar, reflexionar, debatir y formular nuevas preguntas en un contexto atravesado por el pluriempleo y las dificultades cotidianas, y reivindicó el carácter colectivo y federal de las iniciativas de formación.

Con esta jornada comenzó formalmente una nueva edición de la Diplomatura Universitaria en Formación Política para la Integración Regional Latinoamericana. Desde OPEIR renovamos así nuestro compromiso con una formación política rigurosa, plural y comprometida con los desafíos de nuestro tiempo, convencidos de que comprender las transformaciones del presente es una condición indispensable para construir las alternativas del futuro.

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Curso de Formación Politico Militante 2021

Curso de Formación Politico Militante dictado durante el año 2021. Este emprendimiento lo realizamos junto a APSEE Videos del Curso 2021  

Diplomatura 2025 – 19° Clase «Saúl Ubaldini y la CGT de los Argentinos: legado de lucha y desafíos del movimiento obrero»

En la 19ª clase de la Diplomatura Universitaria en Formación Política para la Integración Regional Latinoamericana compartimos una jornada de gran valor histórico y militante junto a Héctor “Gringo” Amichetti, secretario general de la Federación Gráfica Bonaerense (FGB), y Carlos Minucci, secretario general de la Asociación del Personal Superior de Empresas de Energía (APSEE). Ambos dirigentes repasaron la experiencia de la CGT de los Argentinos y la figura de Saúl Ubaldini, como referente de un sindicalismo de liberación que supo pararse con dignidad frente a las dictaduras y el neoliberalismo.

Amichetti situó la experiencia de la CGT de los Argentinos en el marco de un movimiento obrero que, tras el golpe de 1955, tomó la posta de la resistencia y supo construir programas propios – como Huerta Grande, La Falda o el histórico Programa del 1º de Mayo de 1968 -, con definiciones tan vigentes como la función social de la propiedad, la defensa de los recursos estratégicos y el desconocimiento de las deudas contraídas a espaldas del pueblo. Minucci, por su parte, vinculó esa tradición con las luchas de Ubaldini en los años ochenta, cuando la CGT enfrentó con trece paros generales los intentos de reforma laboral y el ajuste de la deuda externa. Ambos coincidieron en que la legitimidad democrática no se agota en la elección, sino en la política que se lleva adelante: no hay democracia cuando se entrega la soberanía ni justicia social sin sindicatos combativos.

Con un fuerte tono de actualidad, los expositores subrayaron que la unidad del movimiento obrero debe construirse en torno a un programa de liberación nacional, capaz de convocar no solo a trabajadores formales, sino también a los precarizados y monotributistas, junto a empresarios nacionales, estudiantes e intelectuales. “Tomando la experiencia de la CGT que conducía Saúl, tenemos que recrear un programa en el presente para enfrentar a un modelo que busca aniquilar derechos”, resumió Amichetti.

La jornada fue un verdadero llamado a recuperar la mística de un sindicalismo de lucha y a fortalecer la unidad del campo popular. Agradecemos a Héctor “Gringo” Amichetti y a Carlos Minucci por su presencia y su testimonio, y a todos los compañeros y compañeras que acompañaron esta clase.

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📣 Próxima clase. El martes siguiente recibiremos a Juan Carlos Schmid, secretario general del Sindicato del Personal de Dragado y Balizamiento, secretario general de la FeMPINRA y secretario adjunto de la CATT. Con la moderación de Braulio Silva Echevarría, vicepresidente de OPEIR, Schmid brindará la conferencia titulada “Sindicalismo integral: recuperar la fuerza del movimiento obrero”, un aporte imprescindible para seguir pensando el presente y el futuro del movimiento obrero argentino.

¡Nos vemos el martes!

Diplomatura 2025 – 21° Clase «Derechos humanos y violencia en América Latina»

En esta nueva clase de la Diplomatura Universitaria en Formación Política para la Integración Regional Latinoamericana, el Dr. Gustavo Federico Palmieri desarrolló una exposición profunda sobre los vínculos entre violencia, Estado y derechos humanos en América Latina.

Desde una mirada comparada, Palmieri caracterizó a la región como el territorio más violento del mundo en términos estadísticos, aunque con fuertes desigualdades internas. Explicó que América Latina combina bajos niveles de conflicto interestatal con altas tasas de homicidios, represión y encarcelamiento, lo que configura un fenómeno de “democracias violentas”: sistemas institucionales que conviven con prácticas coercitivas, impunidad estructural y desigualdad extrema.

El expositor detalló cómo, tras las transiciones democráticas, la militarización de la seguridad se mantuvo en buena parte de los países, con fuerzas armadas que aún intervienen en tareas de orden interno, en contraste con el modelo argentino, que estableció una separación tajante entre defensa y seguridad interior. Analizó también la expansión de organizaciones criminales como las Maras centroamericanas o el Tren de Aragua, cuyo origen se vincula al sistema penitenciario y a la connivencia estatal.

Palmieri advirtió sobre la creciente tendencia a equiparar el crimen organizado con el terrorismo, impulsada por los Estados Unidos, lo que habilita acciones militares extraterritoriales bajo el discurso de la “seguridad hemisférica”. Este desplazamiento conceptual, señaló, profundiza la violencia, erosiona la soberanía regional y justifica intervenciones unilaterales.

A partir de casos como El Salvador, donde el gobierno de Nayib Bukele sostiene un régimen de excepción con decenas de miles de detenciones sin juicio, el docente planteó el dilema entre seguridad y derechos, subrayando que la violencia estatal no es ausencia del Estado, sino una forma de su presencia. En ese sentido, llamó a revisar las formas en que los Estados reproducen o legitiman la violencia, tanto a través de la represión como de políticas punitivistas.

El cierre estuvo dedicado a los desafíos contemporáneos de los derechos humanos: su función de límite frente a los abusos del poder, su rol en la reconstrucción de legitimidad democrática y la necesidad de entenderlos no como un discurso técnico o jurídico, sino como una práctica política y cultural cotidiana. Palmieri repasó hitos del sistema interamericano – como los casos de Ciudad Juárez o la CICIG en Guatemala – que consolidaron estándares de responsabilidad estatal y de protección activa frente a las violencias estructurales.

“Los derechos humanos no son una garantía irreversible: son un campo de disputa que debemos sostener desde la política, la memoria y la organización social”, sintetizó el expositor.

Cerramos agradeciendo al Dr. Gustavo Palmieri por una clase tan comprometida, y a Enrique Deibe, secretario de Ciencia y Técnica de la Universidad Nacional de Lanús y pieza fundamental en la realización de esta Diplomatura, por la moderación y el intercambio con los cursantes.

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📣 Próxima clase
El próximo martes nos visita el periodista Luis Bruschtein para su clase titulada: “La Comunicación y la Política”.
Bruschtein es subdirector y columnista de Página/12. También tiene una columna en AM 530 – Somos Radio (Radio de las Madres), donde participa habitualmente del programa “La Vuelta Completa”. A lo largo de su trayectoria recibió distinciones como el Premio Latinoamericano de Periodismo José Martí y el Premio Rodolfo Walsh por su labor periodística.

¡Nos vemos el martes!

Abre la inscripción a la Diplomatura Universitaria en Formación Política para la Integración Regional Latinoamericana – Cohorte 2026

Abre la inscripción a la Diplomatura Universitaria en Formación Política para la Integración Regional Latinoamericana

El Observatorio del Pensamiento Estratégico para la Integración Regional (OPEIR) informa que se encuentra abierta la inscripción a la Diplomatura Universitaria en Formación Política para la Integración Regional Latinoamericana – Cohorte 2026, organizada junto a la Universidad Nacional de Lanús (UNLa), con la participación de la Escuela de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.

La inscripción estará abierta hasta el 15 de julio de 2026. La Diplomatura comenzará el martes 4 de agosto, a las 18 hs, con una clase inaugural abierta a cargo de Dora Barrancos, titulada: “La democracia desafiada. Retroceso de derechos en la coyuntura de la extrema derecha”.

El encuentro se realizará en la Sala 1 del Edificio Raúl Scalabrini Ortiz, en el Campus de la Universidad Nacional de Lanús, y tendrá modalidad híbrida, con participación presencial y transmisión sincrónica a través de Webex.

La Diplomatura propone una aproximación política, estratégica e interdisciplinaria a los principales desafíos que atraviesan la Argentina y América Latina en el escenario internacional contemporáneo. Parte de una premisa central: la integración regional no puede pensarse al margen de las transformaciones del orden mundial, de la disputa por los recursos estratégicos, de las tensiones geopolíticas, de los condicionamientos económicos y financieros, ni de los debates democráticos que atraviesan a nuestras sociedades.

El trayecto formativo está orientado a brindar herramientas políticas, conceptuales y estratégicas para comprender los desafíos de la integración latinoamericana, con especial énfasis en la construcción de políticas regionales orientadas al desarrollo, la soberanía y la ampliación de los márgenes de autonomía de América Latina.

Durante el segundo cuatrimestre de 2026, la cursada se organizará en cuatro módulos: Geopolítica y Orden Mundial, Economía Política y Autonomía Regional, Defensa Nacional y Soberanía, y Gestión Pública y Estado. Las clases se dictarán los días martes de 18 a 20 hs, en modalidad híbrida, con encuentros presenciales en la UNLa o en la sede de APSEE-OPEIR, y posibilidad de participación a distancia.

Entre los expositores y coordinadores previstos para este primer tramo se encuentran Dora Barrancos, Santiago Lombardi Bouza, Carlos Raimundi, Luciano Anzelini, Juan Manuel Padín, Ariel Lieutier, Mariano Kestelboim, Ramiro Bertoni, Roberto Feletti, Marcelo Granitto, Roberto Salvarezza, Mario Oporto, Daniel Gollán y Carlos Tomada.

La propuesta está dirigida a la ciudadanía en general, con especial énfasis en dirigentes, delegados y delegadas, militantes, cuadros políticos y técnicos de organizaciones políticas, sociales y sindicales. Busca articular los saberes producidos en el ámbito académico con las experiencias acumuladas en el territorio, la gestión, la organización social y la militancia.

Para consultas o mayor información, las personas interesadas pueden escribir a: diplomaturaunlaopeir@gmail.com.

¡Los esperamos!

A sala colmada, se realizó la jornada Justicia, Democracia e Institucionalidad en la Argentina

En el Edificio Sergio Karakachoff de la Universidad Nacional de La Plata se llevó adelante la actividad Justicia, Democracia e Institucionalidad en la Argentina, una jornada de debate y reflexión sobre uno de los problemas institucionales más relevantes del presente argentino. Con una sala colmada, el encuentro reunió a funcionarios, trabajadores, estudiantes, militantes, abogados y público interesado en una discusión jurídica e institucional de gran actualidad.

La apertura estuvo a cargo de Alejandra Di Franco, en representación de la Subsecretaría de Relaciones Internacionales e Interjurisdiccionales de la Provincia de Buenos Aires, y la moderación fue realizada por Carlos López, presidente de OPEIR. El panel contó con la participación del Dr. Santiago Pérez Teruel, Asesor General de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, y del Dr. Alejandro W. Slokar, juez de la Cámara Federal de Casación Penal.

Durante su exposición, el Dr. Pérez Teruel planteó que el derecho no puede ser entendido como una técnica neutral ni como un sistema meramente formal de reglas, sino como una construcción histórica, política, social e institucional orientada a preservar la dignidad humana y la vigencia efectiva de la Constitución. También sostuvo que la calidad institucional no se agota en las declaraciones, sino que se construye todos los días con decisiones, controles y prácticas concretas del Estado.

Por su parte, el Dr. Slokar desarrolló un diagnóstico estructural sobre la crisis del sistema judicial argentino y sostuvo que el Poder Judicial debe ser pensado como un servicio orientado a resolver conflictos mediante racionalidad e imparcialidad, y no como un centro de poder. En esa línea, afirmó que la Argentina puede avanzar en una reorganización profunda de su sistema judicial por vías legales e institucionales, sin que ello requiera necesariamente una reforma constitucional.

La actividad reafirmó la importancia de sostener espacios de formación, intercambio y debate público sobre la relación entre justicia, democracia e institucionalidad. Desde OPEIR agradecemos a la Universidad Nacional de La Plata por recibirnos, a la Escuela de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires por el trabajo conjunto, al Dr. Santiago Pérez Teruel y al Dr. Alejandro W. Slokar por sus valiosas intervenciones, al equipo de la Asesoría General de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires por su acompañamiento, y a TV Sindical por la grabación y la transmisión en vivo del encuentro.

Ceremonia de cierre y entrega de diplomas de la Diplomatura en Formación Política para la Integración Regional Latinoamericana

El martes 9 de diciembre se realizó, en el Cine Tita Merello de la Universidad Nacional de Lanús (UNLa), la ceremonia de cierre y entrega de certificados y diplomas de la Diplomatura Universitaria en Formación Política para la Integración Regional Latinoamericana, impulsada de manera conjunta por el Observatorio del Pensamiento Estratégico para la Integración Regional (OPEIR) y la UNLa.

La actividad fue conducida por Soledad Pont, directora de Innovación y Vinculación Tecnológica de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la UNLa y coordinadora académica de la Diplomatura por parte de la universidad. La apertura institucional estuvo a cargo de Carlos López López, presidente de OPEIR, Enrique Deibe, secretario de Ciencia y Técnica de la UNLa, y Carlos Minucci, secretario general de APSEE y también docente de la Diplomatura, quienes destacaron el carácter estratégico de articular universidad pública, movimiento obrero y organizaciones políticas en un contexto regional signado por la ofensiva neoliberal.

Durante el acto acompañaron a las y los egresados varios de los docentes que a lo largo del año formaron parte de la Diplomatura: Carlos Tomada, Marcelo Granitto, Ezequiel Magnani, Francisco Cafiero y Gustavo Palmieri, quienes también participaron en la entrega de diplomas y certificados. La presencia de este cuerpo docente sintetizó el espíritu del recorrido formativo: articular reflexión crítica sobre trabajo, defensa, sistema internacional y derechos con la experiencia concreta de militancia y gestión.

A lo largo de 26 clases en modalidad híbrida, la Diplomatura abordó la situación internacional, la defensa y la soberanía, la economía y el modelo de Milei, el rol del poder judicial y el lawfare, las violencias y los derechos humanos, así como la disputa por el sentido en los medios de comunicación, siempre desde una perspectiva latinoamericanista y comprometida con la integración regional. Más de 25 docentes, investigadores, referentes sindicales y dirigentes populares participaron de este ciclo, que combinó formación teórica con análisis de coyuntura y debate militante. Nuestro más profundo agradecimiento a todos ellos.

Desde OPEIR queremos agradecer también a Braulio Silva Echevarría, nuestro vicepresidente, Javier Juarez y Martín Villaverde, quienes se desempeñaron como moderadores en numerosas jornadas. A su vez, Martín cumplió el rol de coordinador académico por parte del OPEIR. De la misma manera, queremos agradecer a Alejandra Outeda, responsable de la coordinación administrativa de la Diplomatura, por su trabajo incansable que permitió llevar adelante este ciclo de formación de la mejor manera.

La ceremonia de cierre no solo celebró el esfuerzo de cada estudiante, sino que reafirmó la convicción de que la integración latinoamericana y la formación política de cuadros, militantes y trabajadores son herramientas centrales para defender la democracia, la soberanía y la justicia social en la región. La Diplomatura continuará el próximo año, renovando la invitación a compañeros y compañeras de todo el país a sumarse a este espacio de formación, cuyos detalles de inscripción se difundirán próximamente a través de nuestras redes.

¡Mira lo que nos dejó la ceremonia de cierre!
Gracias por acompañarnos ¡Nos vemos el año que viene!

Diplomatura 2025 – 26° Clase «Poder Judicial y Democracia en la Argentina contemporánea»

En la última clase del año, contamos con la exposición magistral del Dr. Alejandro W. Slokar, juez de la Cámara Federal de Casación Penal, expresidente del máximo tribunal penal del país y referente de la agrupación Justicia Legítima. Su intervención, titulada “Poder Judicial y Democracia en la Argentina contemporánea”, ofreció un análisis tan riguroso como provocador sobre el estado del sistema judicial argentino y los desafíos para construir una justicia compatible con una democracia real y con un proyecto de integración regional soberana.

«Argentina, hoy, no cuenta con Poder Judicial. Lamentablemente estamos frente a una situación que dista mucho de cualquier modelo ideal que exista en cualquier parte del mundo».

Slokar abrió la clase con una afirmación contundente que marcó el tono de toda la exposición: «Argentina, hoy, no cuenta con Poder Judicial. Lamentablemente estamos frente a una situación que dista mucho de cualquier modelo ideal que exista en cualquier parte del mundo». A partir de ahí, desarrolló un diagnóstico demoledor sobre un sistema que no garantiza previsibilidad, igualdad ni coherencia jurídica. Recordó que la Corte Suprema argentina es la única en el derecho comparado que no cumple funciones casatorias, lo que produce un escenario donde “cada juez puede interpretar la ley como quiere” y donde la inseguridad jurídica se vuelve estructural.

En su repaso histórico, destacó el valor de la Constitución del 1949, que – mediante su artículo 95 – propuso una Corte Suprema con funciones claras de interpretación final y unificación de jurisprudencia. Slokar subrayó que ese diseño era mucho más moderno que el esquema actual, congelado en una estructura que heredó rasgos elitistas, centralistas y corporativos.

El expositor avanzó sobre la dimensión política del problema: sin justicia democrática, no hay democracia posible. Señaló que la degradación judicial opera como un límite severo a cualquier proyecto de desarrollo, soberanía o ampliación de derechos. Además nos recordó que las crisis de legitimidad del Poder Judicial argentino tienen raíces profundas en prácticas históricas: desde la doctrina de la “autonomía judicial” como refugio de minorías privilegiadas, hasta la connivencia con corporaciones económicas y mediáticas.

Slokar retomó la experiencia de reformas recientes en países de la región – incluidas las de México y Brasil – para mostrar que la discusión sobre democratización judicial es global, está abierta y es urgente. Propuso pensar un sistema de justicia como un verdadero servicio público, accesible, razonable y sometido a controles democráticos, y defendió la expansión de una Corte más amplia y especializada como condición necesaria para la modernización institucional.

La jornada fue moderada de manera conjunta por Carlos López López, presidente del OPEIR, y Enrique Deibe, secretario de Ciencia y Técnica de la UNLa. Agradecemos a ambos por su presencia, su palabra y la coordinación de esta clase tan relevante.

Queremos agradecer especialmente a todas y todos los cursantes, que sostuvieron con compromiso este proceso de formación política a lo largo del año, y también a los más de 25 docentes, investigadores, dirigentes y especialistas que integraron este ciclo y enriquecieron cada encuentro.

¡Podés ver esta clase imperdible en nuestro canal de Youtube!

📣 Ceremonia de Cierre – Entrega de Diplomas
El próximo martes 9 de diciembre, realizaremos la ceremonia oficial de entrega de diplomas de la Diplomatura Universitaria en Formación Política para la Integración Regional Latinoamericana. Será una oportunidad para celebrar el recorrido colectivo, reconocer el esfuerzo de cada estudiante y reafirmar nuestro compromiso con la construcción de una formación política profunda, latinoamericana y democrática.

¡Los esperamos!