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Compartimos la nota: «El poder de tener opciones»

*Por Consejo Asesor de OPEIR.

Nota de opinión publicada en Página12, 17 de septiembre de 2026.

En menos de dos sema­nas, dos cum­bres reu­nie­ron una com­bi­na­ción difí­cil de enca­jar en los vie­jos mapas de la polí­tica inter­na­cio­nal. En Bis­h­kek, la Orga­ni­za­ción de Coo­pe­ra­ción de Shang­hái sentó a China, India, Rusia, Pakis­tán e Irán. Días des­pués, en Nueva Delhi, los BRICS exhi­bie­ron una heteroge­nei­dad seme­jante: China e India, con dis­pu­tas fron­te­ri­zas; Irán y Emi­ra­tos Ára­bes Uni­dos, atra­ve­sa­dos por la cri­sis regio­nal. No com­par­ten una alianza mili­tar ni una estra­te­gia inter­na­cio­nal. Sin embargo, coo­pe­ran.

Esa diver­si­dad dice más sobre el mundo que cual­quier decla­ra­ción sobre la mul­ti­po­la­ri­dad. India inte­gra BRICS y OCS, com­pra ener­gía rusa, com­pite con China y par­ti­cipa del QUAD junto con Esta­dos Uni­dos, Japón y Aus­tra­lia. Tur­quía, miem­bro de la OTAN y socio de diá­logo de la OCS, acaba de plan­tear una posi­ble mem­bre­sía plena sin aban­do­nar sus alian­zas occi­den­ta­les. La nove­dad no parece ser otro blo­que. Es la deci­sión de muchos paí­ses de no que­dar ence­rra­dos en uno solo.

Las decla­ra­cio­nes de ambas cum­bres mues­tran para qué sirve esa fle­xi­bi­li­dad. Los BRICS avan­za­ron sobre pagos trans­fron­te­ri­zos, mone­das loca­les, ener­gía, mine­ra­les crí­ti­cos y cade­nas de sumi­nis­tro. La OCS dis­cu­tió corre­do­res de trans­porte, segu­ri­dad ener­gé­tica, mone­das nacio­na­les y un banco de desa­rro­llo. Son ins­tru­men­tos para redu­cir depen­den­cias crí­ti­cas: otra ruta si una se inte­rrumpe, otro sis­tema de pagos si uno se blo­quea, más pro­vee­do­res cuando un insumo estra­té­gico están concentrado.

La trans­for­ma­ción no es el fin de la glo­ba­li­za­ción, sino el fin de cierta inge­nui­dad sobre la interdependen­cia. Durante déca­das, la inte­gra­ción eco­nó­mica pre­mió la efi­cien­cia y toleró fuer­tes con­cen­tra­cio­nes. La geoe­co­no­mía incor­poró otra varia­ble: la vul­ne­ra­bi­li­dad. Una rela­ción puede generar bene­fi­cios y, a la vez, otor­gar capa­ci­dad de coer­ción a quien con­trola un mer­cado, una tec­no­lo­gía, una moneda o un cue­llo de bote­lla logís­tico. La resi­lien­cia pasó así a for­mar parte de la polí­tica exte­rior.

La mul­ti­po­la­ri­dad, enton­ces, vale menos por con­tar cuán­tas poten­cias exis­ten que por con­ver­tir­las en alter­na­ti­vas efec­ti­vas. La auto­no­mía con­tem­po­rá­nea no exige reti­rarse de las redes glo­ba­les, sino evi­tar que una rela­ción indis­pen­sa­ble limite la liber­tad de deci­sión. India no reem­plaza a Esta­dos Unidos por China ni a China por Rusia: pre­serva vín­cu­los con todos por­que cada rela­ción com­pensa vul­ne­ra­bi­li­da­des pre­sen­tes en las otras. BRICS y OCS se entien­den mejor desde esa lógica que como un nuevo blo­que antioc­ci­den­tal.

Tam­bién se entiende así la pre­sión para cerrar ese mar­gen. Aran­ce­les, san­cio­nes secun­da­rias y con­tro­les tec­no­ló­gi­cos ele­van el costo de vin­cu­larse con un com­pe­ti­dor; Trump lo hace de manera explícita. La com­pe­ten­cia inter­na­cio­nal ya no pasa solo por acu­mu­lar poder, sino tam­bién por conservar alter­na­ti­vas pro­pias y redu­cir las aje­nas.

Argen­tina parece leer ese esce­na­rio con un mapa here­dado de otro siglo. Mien­tras otros paí­ses constru­yen redun­dan­cias estra­té­gi­cas, diver­si­fi­cando socios, mer­ca­dos, rutas y fuen­tes de financiamiento, Javier Milei ordena la polí­tica exte­rior según afi­ni­da­des ideo­ló­gi­cas, ami­gos previsibles y ene­mi­gos pre­de­ter­mi­na­dos. El costo es espe­cial­mente alto por­que no atra­ve­sa­mos una coyun­tura cual­quiera: la tran­si­ción del poder mun­dial y la reor­ga­ni­za­ción de las cade­nas pro­duc­ti­vas, la ener­gía y la tec­no­lo­gía abren una opor­tu­ni­dad his­tó­rica para paí­ses como el nues­tro. Apro­ve­charla exige una estra­te­gia pro­pia. Por­que si la Argen­tina no pla­ni­fica su inser­ción, alguien la pla­ni­fi­cará por ella y ter­mi­na­re­mos siendo parte del plan de otro.

(*) OPEIR (Observatorio del Pensamiento Estratégico para la Integración Regional) está integrado por Carlos Tomada, Carlos López López, Braulio Silva Echevarría, Mariano Kestelboim, Ariel Lieutier, Carlos Raimundi, Rubén Pascolini, Luciano Anzelini y Martín Villaverde.

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